Ir en bici al trabajo

Lamentablemente, y a pesar de las campañas de comunicación sobre los beneficios derivados del uso de este medio de transporte, sigo sin ver a la gente ir en bici al trabajo. Bien es cierto que las administraciones están invirtiendo en hacer más kilómetros de carril bici, y en disponer de sistemas de alquiler, como por ejemplo, el que utilizo en la ciudad de Elche Bicielx. Pero la realidad es que, ir en bici a trabajar, sigue siendo raro, y los que lo practicamos, más raros aún.

No he asistido a un sólo discurso sobre movilidad sostenible en el que no hayan puesto en relieve las ventajas de pedalear, en este artículo de El País afirmaban en 2017 que «Quienes se trasladaban a su puesto de trabajo pedaleando tenían un riesgo un 52% inferior de morir de una enfermedad cardíaca«. Pero la realidad es que pocas veces se predica con el ejemplo, porque los propios que lo impulsan, se quedan en las palabras de su discurso, sin llegar nunca a los pedales.

ir en bici al trabajo

Incongruencias en la administración

Un ejemplo de esta situación de incoherencia, entre lo que se promulga por parte de la administración, y las acciones que se toman, la pude experimentar en una charla a la que asistió Vicent Soler i Marco, actual Conseller d’Hisenda i Model Econòmic en la Comunidad Valenciana, para presentar los objetivos de desarrollo sostenible en el sector privado. Todos los conferenciantes tenían una botella de plástico para el agua, y un vaso de plástico de usar y tirar. Seguro que se lo imaginarán, pero en esos objetivos que se presentaban, estaban los de: Ciudades y comunidades sostenibles, consumo responsable, lucha contra el cambio climático, flora y fauna acuáticas, y flora y fauna terrestres. Así que, ya me dirán si el ejemplo, aunque pequeño, no deja de ser paradigmático de la situación de incongruencia que existe entre lo que se dice, y lo que se hace.

En el caso de ir en bici al trabajo sucede otro tanto de lo mismo, hay muchos discursos institucionales potenciándolo y webs como la del Ayuntamiento de Madrid animándole a usar la bici (lo cual está muy bien), pero en la práctica, no veo a los trabajadores de la propia administración, empezando por sus máximos representantes, moverse en este medio.

Problemas a solucionar

A pesar de que considero, que alcanzando un mayor volumen de tráfico en bicicleta, se generaría un efecto llamada, y otras personas empezaría a copiarlo. Creo que hay impedimentos fuertes que todavía hacen que este proceso se retrase.

  1. ROBOS. He sufrido un robo de bicicleta, y he conocido otros tantos, así que la consecuencia es que uno, presa de la paranoia delictiva, no se atreva a dejar la bici tranquilamente en la calle, de forma contraria a cómo utilizaría un coche o moto.
  2. APARCAMIENTO. Muy pocas empresas, o ayuntamientos, o lugares de pública concurrencia, tienen habilitados lugares específicos para las bicis, con lo que toca atarla a una farola, árbol o cualquier elemento urbano que haya disponible.
  3. INSEGURIDAD. Tres veces en el último año, circulando por la ciudad de Elche, han abierto coches la puerta sin mirar antes por el retrovisor, lo que ha hecho, que en tres ocasiones, haya estado a punto de caer de la bici, dejando en este caso, mi integridad física, a merced de los reflejos, y capacidad de frenada, del conductor del vehículo que venía detrás de mí. En otras ocasiones, la desesperación del conductor por adelantarme, ha hecho que su retrovisor pasara bastante cerca de mi codo, y eso con suerte de que no estaba contestando el whatsapp mientras conducía.
  4. PERCEPCIÓN SOCIAL. Meto este punto porque el medio en el que usted se desplaza, es sinónimo de estatus social, y la mayoría prefieren dejarse ver en un Mercedes grande, antes que en una bicicleta. En el mundo empresarial en el que me muevo, les puedo decir que todavía es muy raro ver alguien llegar a una reunión en bicicleta, aunque por fortuna, si me sucede, ya no sería la primera vez.
  5. RESPETO. En ocasiones, como ya comenté en este artículo sobre las deficiencias del proyecto Elx 2030 Ciudad Sostenible, los propios conductores hacen caso omiso del carril bici, aparcando sus vehículos sobre el mismo, e impidiendo que el ciclista pueda, ni siquiera, usar el espacio habilitado para ello.
coches-en-el-carril-bici-elche
coches aparcados sobre un carril bici en Elche (Alicante)

Lo importante no obstante, es que el mensaje llegue. Para inspirarse les recomiendo que lean el artículo de Inma Torres contando cómo decidió desplazarse por Granada en bici para ir a trabajar, el blog de en bici por Madrid con muchos consejos útiles, las recomendaciones de la asociación cicloturista y de ciclismo urbano pedalibre, o este artículo del New York Times con una guía de principiantes para ir en bici al trabajo.

Ir en bici al trabajo

En mi caso, si no tienen algún impedimento físico para ello, no puedo más que recomendarles que vayan en bici a trabajar. Vivo en un lugar en el que hay miles de ciclistas que salen regularmente los fines de semana, con bicicletas que valen varios miles de euros, pero que lamentablemente no acuden ni un solo día en bici al trabajo.

Bien es cierto que desde Elche, llegar al Parque Empresarial, puede ser un reto. Una carretera N-340 con poco arcén y muchísimo tráfico en horas punta, un carril bici por la CV-86 (Vía parque) que es devorado por una enorme y peligrosa rotonda de conexión con la EL-20, y lo peor de todo, unos conductores que respetan poco los límites de seguridad, poniendo en riesgo al ciclista. No obstante, por alguna carretera secundaria, como el Camí de Salades, se puede uno aproximar, y disfrutar del paisaje, contemplando cosas como este almendro en flor que fotografié el pasado mes de febrero.

almendro elche bici

2 respuestas a «Ir en bici al trabajo»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *