Ecommerce y transporte sostenible

Un tema que me toca de cerca por mi actividad empresarial, es el alejamiento entre los términos ecommerce y sostenibilidad. Una de las máximas del comercio electrónico es vender y en nuestra escuela ecommaster.es obviamente se enseña a eso, a vender a través de Internet, cuanto más mejor y con una estrategia orientada a la conversión. El problema es que hay un factor que muy pocas veces se tiene en cuenta en este mundo de los clics: La sostenibilidad en el transporte.

ECOMMASTER Y LA SOSTENIBILIDAD

Dentro de la empresa ya tuvimos que hacer en su momento una campaña a favor de retirar los plásticos de un sólo uso (de hecho todavía tenemos stock de vajilla desechable que nunca se llegó a usar), botellas de agua mineral en plástico, cápsulas de café, potenciar el reciclaje de papel para minimizar uso de impresora… Pero todavía nos quedan muchas asignaturas pendientes y una de ellas está en la formación hacia la sostenibilidad, tanto de los empleados como de clientes y proveedores.

Uno de los ejemplos que más me gusta en cuanto a mensaje desde el ámbito del ecommerce es el de bolsalea.com, empresa ganadora del premio a la mejor tienda online de ecommaster en 2017. Esta empresa, dedicada al diseño y comercialización de algo tan delicado en términos de ecología como las bolsas, ha sabido enfocar muy bien su mensaje y modelo de negocio hacia bolsas de papel y tela. Siempre desde un punto de vista amigable con el medioambiente.

En los últimos años muchos de los proyectos de alumnos ecommaster han estado enfocados hacia la venta de productos de cercanía, disminuyendo así la huella de carbono por transporte, o en otros casos, hacia la obtención de materias primas de una forma mucho más respetuosa con el medio ambiente, generando valor desde los aspectos de sostenibilidad medioambiental, en lugar de hacerlo sobre aspectos de precio. Si el cliente recompensa estas acciones, estaremos ante un enorme cambio.

LOS DOS GRANDES PROBLEMAS DEL ECOMMERCE EN TÉRMINOS DE SOSTENIBILIDAD

El primero es que si el consumidor prima lo barato frente a lo local, la huella de carbono de transporte será enorme. Es insignificante que el repartidor de última milla venga en una bicicleta si el producto ha tenido que viajar desde Buenos Aires a Barcelona, puesto que las emisiones producidas por el transporte habrán sido enormes.

El segundo es que nos hemos acostumbrado a devolver las cosas que no nos gustan, porque en el comercio electrónico, ya llevamos mucho tiempo hablando que para lograr captación de clientes, las devoluciones deben ser gratuitas, así que se duplica la huella de carbono.

LA HUELLA DE CARBONO DE LO QUE CONSUMEN

Fíjense en la contradicción. Pueden estar comprando una miel de cultivo ecológico y comercio justo, pero generando 10 veces más CO2 que si comprasen esa miel a un productor local de cultivo no ecológico.

Otra contradicción es pensar que somos muy sostenibles por ir en bicicleta a trabajar (caso de algunos países como Holanda o Alemania) pero luego estar haciendo un uso ingente de combustible fósil para comprar: aguacates de Israel, cacahuetes de China, piñas de Costa Rica y sandías de Senegal. Con lo que, en la práctica, lo que ahorremos en nuestro vehículo, acabará siendo repercutido en nuestro consumo de bienes, por la energía necesaria en la red de transporte para hacernos llegar ese producto.

Bien hay que decir que la optimización de rutas por parte de los operadores logísticos es muy buena y que ya hay ya compromisos por parte de algunos de bajar las emisiones mediante el uso de vehículos eléctricos y mejoras en inteligencia artificial para reducir la energía. Cuando lleguen los drones repartidores y los vehículos que no necesiten conductor, todo mejorará. Pero les insisto en que el problema no está en la última milla, sino en que hay que mover un producto que vale 5€ de PVP desde China hasta España porque es más barato comprarlo allí que aquí, o porque aquí no existe y nosotros lo queremos a toda costa.

Va en contra de todo principio de ventas, pero si ustedes quieren pensar en ecommerce sostenible deben cambiar su concepción global hacia lo local. Si no en todo, al menos en la mayor parte de los productos que consuman. Lo contrario es hacerse trampas al solitario y a largo plazo se paga.

Photo credit: mikebaird on VisualHunt.com / CC BY

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