Cómo frenar el cambio climático

Si ustedes están preocupados en cómo frenar el cambio climático, es bastante probable que ya conozcan el TED de Greta Thunberg. En su intervención decía que no quería finalizar vendiendo ideas positivas, pues llevábamos 30 años de discursos motivacionales sobre las renovables y la economía circular y sin embargo las emisiones no se habían visto reducidas. El extracto del momento en cuestión es el que sigue:

Now we’re almost at the end of my talk and this is where people usually people usually start talking about hope. Solar panels, wind power, circular economy, and so on. But I’m not going to do that. We’ve had 30 years of pep talking and selling positive ideas. And I’m sorry but it doesn’t work because if it would have, the emissions would have gone down by now. They haven’t.

Volví a recordarlo esta semana tras leer en el Financial Times un artículo que confirmaba, que a pesar de la presión internacional sobre el tema, las emisiones iban a subir este año una vez más. La revista Nature Climate Change publicaba que era esperable un crecimiento del 0,6% en emisiones. Un dato que tristemente sigue alejándonos paulatinamente de las metas establecidas por el acuerdo de París. No obstante lo anterior, teniendo en cuenta que el año pasado la subida fue del 2,1% y en 2017 del 1,5%, podría no ser considerada una mala noticia después de todo.

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Las emisiones siguen creciendo

Si esperaban que el año que viene fuese mejor, algunas predicciones, como la de Glen Peters, director del «Center for International Climate Research» en Oslo, dicen que en 2020 las emisiones podrían crecer un 1% si no se toman medidas diferentes a las actuales. Todas las acciones parecen insuficientes, las emisiones son un 4% superiores a 2015 y de esta manera es fácil entender que no vamos a revertir el cambio climático por este camino. Las declaraciones de emergencia climática están muy bien para publicar titulares, pero se necesitan acciones concretas por parte de todos si no queremos llevar a la humanidad al síndrome de la rana hervida.

China necesita más energía para construir nuestros paneles fotovoltaicos

Seguramente muchos de ustedes podrían achacar la culpa a China, pues mientras USA y EU prevén que tendrán bajada en emisiones, este gigante del este crecerán un 2,6% en 2019. A pesar del plan que presentó Beijing para reducir la producción de energía mediante carbón en el noroeste del país en una cuarta parte, la realidad es que China está lista para instalar energía generada a través de este combustible fósil en 148GW. Una cifra que no hace pensar en una mejora de las emisiones por dióxido de carbono.

Lejos de buscar culpables, nuestra interdependencia comercial con este país es tan enorme, que la responsabilidad a fin de cuentas es compartida. Busquen en sus casas cuantas prendas, utensilios y electrónica están hechas en este país, por no hablar de que China es el constructor de una gran parte de los paneles fotovoltaicos que van a producir energía «limpia».

china
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Cómo frenar el cambio climático cambiando el mix energético

No solo es China. La generación energética mundial todavía depende en gran medida de los combustibles fósiles. Toda la instalación de energía renovable no ha conseguido eliminar nuestra dependencia de los mismos. Los hábitos de consumo, tan importantes para la descarbonización, no parecen haber cambiado al nivel esperado. Entre otras causas que complican el panorama, la supresión de esta fuente energética entra en conflicto directo con miles de trabajos que dependen del carbón y que si queremos descarbonizar, hay que eliminar de manera necesaria haciendo que el gasto aumente notablemente.

La Unión Europea anunció que iba a destinar 5000 millones de euros a Asturias para minimizar los efectos de los cierres de minas. Extrapolen ahora a otro país de la UE, en este caso Polonia, altamente dependiente de la generación energética a través del carbón como pueden comprobar en la siguiente gráfica.

Mix de generación energética en Polonia
Mix de generación energética en Polonia (Fuente: IEA)

En un esfuerzo por salvar el clima, estamos destruyendo el medio ambiente

Esta frase, acuñada por Michael Shellenberger, es de las que pone en entredicho las políticas de energías renovables para frenar el cambio climático. En su opinión, tanto la eólica como la fotovoltaica nos dejan algunos aspectos bastante poco amigables con el medio ambiente: Halcones, águilas, lechuzas, murciélagos y cóndores muertos por turbinas eólicas, destrucción del hábitat de muchos animales en las granjas solares por la necesidad de espacio, hasta 200 veces más basura que la generada por el equivalente en una planta nuclear que seguramente acabará exportándose tras 20 o 30 años de uso a terceros países con toda nuestra basura electrónica. ¿Economía circular? La mejora en la eficiencia de los materiales, el almacenamiento energético y la reutilización de materiales, podrían ser claves en este proceso.

aves y turbinas
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Morir por contaminación del aire o por radioactividad

La energía nuclear no produce CO2, pero es la gran repudiada por el miedo a sufrir un accidente de consecuencias catastróficas. Es a día de hoy la única, sin embargo, que proporciona una alternativa inmediata para descarbonizar la generación energética sin tener que renunciar a nada en nuestras confortables vidas llenas de electrodomésticos y aparatos de climatización.

Estamos hablando de que las acciones se tienen que tomar hoy mismo. No de hacer un plan. Si por lo que parece pocos quieren renunciar a tener una temperatura constante de 25ºC en su casa, trabajo, restaurante, supermercado… Pero al mismo tiempo quieren minimizar las emisiones, la solución sólo pasa por seguir generando energía.

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Cumulative CO2 emissions avoided by global nuclear power in selected countries, 1971-2018 (Fuente: IEA)

Aunque se lo vendan, el coche eléctrico no es «cero emisiones»

El consumidor tiene un enorme poder para premiar a aquellas empresas que hagan un buen trabajo en materia de sostenibilidad, siempre y cuando uno sea capaz de distinguir entre realidad y baño de marketing (lo que no es cosa fácil si comprueban que últimamente todas las empresas somos de la noche al día amigables con el medioambiente).

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La potenciación del transporte eléctrico está genial, pero frecuentemente veo que se acuña el término CERO EMISIONES de manera incorrecta. La realidad es que, si cada vez que cargamos el vehículo estamos demandando electricidad de una central de carbón, no habremos hecho más que un cambio de cromos de gasolina por carbón. A día de hoy, lo más probable es que la electricidad que demande su vehículo venga generada por la combustión de carbón, gas natural o petróleo.

Salvo que usted esté comprando/generando energía renovable o nuclear la carga del vehículo sí habrá producido CO2. Eso por no entrar a hablar del proceso de fabricación, mantenimiento y reciclaje del vehículo, acciones que van a emitir gases de efecto invernadero necesariamente.

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Mix de generación eléctrica mundial 2018 (Fuente: IEA)
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Mix generación energética EU (Fuente: IEA)

El mundo de la música contra el cambio climático

La pregunta de cómo frenar el cambio climático también ha llegado al mundo de la música. La semana pasada el grupo Coldplay anunció que no tendrían tour promocional del nuevo álbum hasta encontrar una manera sostenible de hacerlo. ¿Iban a cancelar el tour de todas maneras y han aprovechado para lanzar su campaña de activismo? Yo desde luego no podría decirlo, pero el gesto no obstante es una acicate muy fuerte para el mundo de la música y de los macrofestivales como por ejemplo el de Coachella, que a parte de las toneladas ingentes de residuos que genera, hace que miles de personas se desplacen con su correspondiente rastro de CO2.

En música clásica, la Orquesta Sinfónica de Lahti (Finlandia) ya anunció que iba a hacer esfuerzos por generar una orquesta con una baja huella de carbono. Si no son conocedores de este mundo les puedo asegurar que es muy frecuente que los músicos viajen y que los grandes directores tengan la titularidad al mismo tiempo de una orquesta europea y de otra americana. Lo que les implica en la práctica viajar con una altísima frecuencia a ensayos y conciertos a miles de kilómetros de distancia.

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Los coches oficiales en la administración pública

Es habitual ver la llegada de políticos y altos cargos de la administración en coche oficial. En muchos casos además estos vehículos suelen ir acompañados de otros con escoltas. En el año 2016 un total de 39.600 vehículos oficiales movían a nuestros representantes españoles de un lado a otro para atender compromisos. Es bastante irónico que luego en muchos casos tengamos que asistir a discursos llenos de compromisos de cómo frenar el cambio climático, aumentar la sostenibilidad del entorno y proteger el medio ambiente. Muchas corporaciones, adeptas a las modas rápidas, también se están acuñando este discurso, cuando sería más práctico dejar la berlina aparcada al menos un día a la semana, e ir en bicicleta o transporte público. ¿Qué no se puede llegar a todo? Pues tendremos que cambiar la agenda o usar más el sistema de videoconferencias. En la situación actual cualquier acción que minimice el impacto es bienvenida.

coches oficiales
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Cómo frenar el cambio climático en la COP25

La propia COP25 podría ser un ejercicio exorbitante de hipocresía en algunos casos. Grandes personalidades acuñando compromisos sobre cómo frenar el cambio climático delante de audiencias y publicando fotos en redes sociales con un sello verde, que sin embargo viajan en Business Class, comen carne de wagyu que ha tenido que ser importada desde Japón y en lugar de coger el metro o ir en una bicicleta, deciden viajar en un coche para ir del hotel a IFEMA (Donde se celebra la Cumbre del Clima).

En todos estos años he comprobado que la videoconferencia no ha sustituido la relación de cercanía de un proveedor con sus clientes. A pesar del declive de algunas ferias, otras como el Mobile World Congress siguen atrayendo a personas de todo el mundo y son una buena oportunidad de generar negocio. El contacto cara a cara es imprescindible y con ello pretender suprimir a cero la huella de carbono de este tipo de eventos es casi imposible. Volver a una era sin viajes sería utópico. El ser humano lleva dejando su huella de cambio en el planeta desde su propio despertar y sino léanse el libro Sapiens de Yuval Noah Harari y verán de lo que les hablo.

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Volar ya no es sólo para ricos

Las personalidades influyentes en Instagram les enseñan a sus seguidores que una vida plena no se puede vivir sin hacerse fotografías en cada rincón del planeta. Los programas de millas de las aerolíneas nos hacen mucho más barato y cómodo volar. Y la proliferación de aerolíneas «low cost» hace que se vendan billetes desde Alemania a Mallorca para tomarse un café y volver en el día. Barcelona, París o el Monte Everest, se han convertido en grandes parques temáticos debido a la masificación del turismo, gracias en parte a los competitivos precios de la aviación comercial.

cómo frenar el cambio climático - aviación

Sin embargo los vuelos están en el ojo del huracán. Según publicaba The New York Times, el 12% de los americanos que hace más de 6 viajes de ida y vuelta, es responsable de dos tercios de todos los vuelos en el país y por tanto de dos tercios de las emisiones producidas por este transporte. Un pequeño grupo de personas si tenemos en cuenta que la mitad de los estadounidenses no vuela nunca, haciendo en este caso más dañinos los coches o los aparatos de climatización. En el caso de UK pasa algo parecido, un 15% de los británicos son responsables del 70% de los vuelos.

918 millones de toneladas de dióxido de carbono

La aviación civil sumó en todo el mundo durante 2018 un total de 918 millones de toneladas de dióxido de carbono, más o menos el total de las emisiones anuales de Alemania y Holanda. La buena noticia es que la generación de CO2 debida a aviación tan sólo supone el 2,5% del total. ¿Por qué entonces centrarse aquí? El problema reside en que el crecimiento de la aviación civil está entorno a un 4-5% anual, con lo que las mejoras implementadas en eficiencia energética en los aviones, no son suficientes para mitigar este crecimiento. Muchas predicciones ya nos alertan además que estaremos en el doble de pasajeros en el 2037.

Mientras lleguen los motores eléctricos a la aviación, las únicas soluciones para los que se preocupan en cómo frenar el cambio climático, van a pasar necesariamente por limitar nuestros desplazamientos en avión, renunciar al confort de la Business Class para hacer un uso más eficiente del espacio, elegir en qué modelo de avión viajamos cuando compramos el billete, o invertir en startups que puedan mejorar las tecnologías para extraer el CO2 de la atmósfera.

jet privado
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El medio de transporte más ecológico

Sin duda el medio de transporte más ecológico sería el que no generase gases de efecto invernadero. Pero puestos a elegir el menos malo este gráfico publicado por el Gobierno de Reino Unido debería darnos una idea…

medios de transporte

Si usted viaja en Economy Class I/V de Londres a New York la International Civil Aviation Organization dice que verterá 0,67 toneladas de CO2. Aunque otros factores pueden influir, como por ejemplo la aerolínea en la que está viajando, el modelo de avión, el espacio que está ocupando o si está volando en su propio jet privado (en tal caso si va solo podría cuadruplicarse su huella de carbono)

No obstante en una viaje de Londres a Madrid usted emitiría más CO2 si viajase en coche, que ocupando un asiento en un avión que fuese lleno. Por contra, si añadiese un acompañante al vehículo, revertiría la situación poniendo al coche en mejor posición que el avión. Los cruceros que se han popularizado tanto reportan cifras similares a la aviación comercial en cuanto a emisiones, aunque sobre esto no he podido encontrar demasiada información. Puede consultar aquí algunas tablas sobre emisiones en medios de transporte publicadas por el Gobierno de UK.

cruceros
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Premiamos el precio, no la sostenibilidad

Podría usted ir en bici al trabajo, no coger ningún vuelo, apenas usar el coche, comprar en los supermercados de su pueblo y sin embargo ser un gran causante de emisiones. La mayoría de los productos que compramos se basan en criterios de coste y no de emisiones. Usted va a comprar un traje por criterios de precio, un móvil por criterios de precio, una caja de cereales por criterios de precio, unas gafas de sol por criterios de precio… Pero no solo eso, las centrales de compras de nuestras empresas están reguladas así, premiamos cuando reducimos los costes porque hacemos más competitiva la compañía. Aunque seguro que los habrá, es difícil imaginar a un director de compras de una multinacional seleccionando a sus proveedores por parámetros de sostenibilidad, o pensando que alguien ha decidido comprar el billete de avión de la aerolínea que mejor paga a sus trabajadores en lugar de la que mejor precio da en el trayecto.

Siendo así es probable que incentivemos la compra de productos y servicios en países donde la renta per cápita es inferior a dónde usted vive ¿Cuál es la huella de carbono de comprar un iphone fabricado en China y diseñado en California? El criterio de cercanía de los productos frente al precio ya sería un enorme cambio en los hábitos de una persona que se plantea cómo frenar el cambio climático.

cómo frenar el cambio climático

¿Estamos dispuestos a renunciar a nuestra forma de vivir?

Consumir menos carne, no abusar de los aparatos de climatización, llevar a nuestros hijos a un colegio más cercano aunque sea menos elitista, elegir productos locales, volar menos, comprar sólo la ropa necesaria, hacer más uso de la bicicleta … Las implicaciones positivas de estas acciones tienen su contrapartida.

En un mundo más sostenible y con menor huella de carbono es posible que no se puedan mantener la totalidad de los puestos de trabajo que están directamente relacionados con las emisiones: chóferes de la clase política, mineros de carbón, operarios en cadenas de fabricación de motores de combustión, mecánicos de barcos, comerciantes de moda, ganaderos que bajan sus ventas, camioneros que llevan verduras desde el sur de España al norte de Europa…

Un cambio radical podría ser tan negativo como continuar en la situación actual. Muchas grandes personalidades, hablando de grandes cosas para salvar el planeta, no han hecho más que aumentar las emisiones. Muchas pequeñas personas, haciendo pequeñas cosas, cambian el mundo para siempre. Empiece ahora.

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